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Una mujer que perdió la cabeza

Esa noche después de servirle la cena al marido, se fue a la habitación a terminar el  último capítulo del evangelio de Juan, orar y leer la biblia era una pasión incuestionable de aquella mujer.

El marido se fue al patio y mientras hablaba por el celular entró a la letrina, allí se escuchaba sonriente, la mujer asomo la cabeza por la ventana y allí dentro estaba su marido, la puerta improvisada hecha con un saco de arroz, no ocultaba la luz del celular.

Ella se llenó de ira, y pensó en lo peor, en una infidelidad, el deseo de agredirlo pasó por su cabeza aunque trato de desecharlo, llena de la ira que sale de la inseguridad, salido para dejar al descubierto la infidelidad del malvado e indolente marido, con un trozo de madera en la mano.

-¿Qué haces? Pregunto ella con la voz fañosa.

– hablando con mami. Dijo él algo sonriente. Mientras le mostraba el celular en vídeo llamada con su madre.

-¿Qué pasa, porque hablas desde aquí? Pregunto ella algo avergonzada.

-Es en el único lugar donde me llega la señal, ¿Por qué pregunta? ¿Desde cuándo te importa? Todos los días a esta hora hago eso, pero cuando llego del trabajo solo haces orar y leer la biblia, no tienes tiempo para tu esposo.

-Una mujer perdió la cabeza y olvidó que su primer ministerio era su familia, pero aún tiene tiempo para enmendar. Dijo ella con una lágrima en sus ojos, mientras decía: perdóname.

Pastor Daniel Cordero



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