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Niño de diez años da charlas sobre programación

 

A pesar de su corta edad,  Antonio García Vicente es un programador precoz que a los seis años ingresó en el Club de Jóvenes Programadores de la Universidad de Valladolid. Fue allí donde descubrió su pasión y donde empezó a crear sus propios programas con Scratch, un lenguaje de programación diseñado por el MIT. Antonio, como cualquier otro niño, pensó al descubrir lo sencillo que le resultaba programar que ya no necesitaría que otros crearan los juegos por él. Una idea que comparte con su gran aliada, su madre María José Vicente: “yo siempre les digo a los padres que dejen de ser consumidores de juegos para hacerse creadores de historias”. Con esta idea madre e hijo se lanzaron a la creación de una escuela de programación en el pueblo vallisoletano donde viven porque, además de la pasión por la tecnología, ambos comparten también la idea de que la programación tendría que ser enseñada en las escuelas y que todos los niños deberían tener derecho a adquirir un conocimiento que será indispensable en el futuro. De momento -y hasta que llegue la fecha en que los políticos comprendan esta necesidad- Antonio y María José hacen su parte con sus 40 alumnos.

Antonio se convirtió en una pequeña celebridad gracias a una charla TED titulada Programar para aprender sin límites, que ya han visto más de un millón de personas en YouTube. Eso fue hace un par de años y, desde entonces, no ha dejado de aprender… ni de soñar. Porque, aunque tiene claro que en el futuro se convertirá en inventor, esa va a ser su “segunda profesión”. Antes de eso su plan es convertirse en portero del Real Madrid.

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