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El romance de la naturaleza

El día siguiente era la boda, pero no quería ser hombre casado antes de volver a contemplar el romance más hermoso entre lo creado bajo el sol. Las caricias tiernas y románticas de la luna y el mar.

Las olas chocaban con cierta ternura de las rocas de esperanza a la orilla del mar, las burbujas subían al alma de aquel enamorado que buscaba en la naturaleza el romance que faltaba en su alma.

La luz que salía de una hermosa luna llena, llenaba los huecos silentes de un mar domado por el amor. Y la brisa mecía en un vaivén el corazón

Pájaros nocturnos daban el toque esperanzado a una vista incomparable de ternura, mientras pasaban por su mente las palabras del apóstol Pablo: dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer. Lo que no podía entender era lo de una sola carne.

Pero sabía que a pesar de no entender era un privilegiado, porque con la analogía del matrimonio se muestra la relación de cristo y su iglesia. Terminó su contemplación en una oración salida de un corazón agradecido.

Dijo: gracias por darme tanto señor, a pesar de yo no merecer nada, y ayúdame a reflejar a cristo en mi relación matrimonial. Y lloró.  

Pastor Daniel Cordero



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